¿Quién es Bruno Ritter?
Bruno Ritter es un espía nazi que llega a Buenos Aires con el golpe del GOU y se queda sin trabajo
cuando termina la guerra. Para sobrevivir, empieza a espiar comunistas para un gobierno que rápidamente
se vuelve peronista.
¿Qué es lo que más te interesa de la época en la que transcurre Lejos de Berlín, el fin de la
Segunda Guerra Mundial en el mundo y el primer peronismo en la Argentina?
Me interesa mucho el cruce de ideologías y la violencia que las rodea. La manera en que las ideas
políticas moldeaban diferentes mundos que se iban superponiendo, que chocaban y se condicionaban,
y también cómo esas ideologías, muchas veces completamente abstractas, ideales, complejas,
simplistas, triunfantes o decadentes, se relacionaban con las clases sociales y el capital.
¿Con qué Buenos Aires se va a encontrar el lector?
Es una buena pregunta. Yo amo Buenos Aires como se puede amar a una mujer gorda y violenta,
que te deja ir con indiferencia si te vas y te recibe con los brazos abiertos si volvés. Ahora, conozco
la Buenos Aires de hoy, no la del primer peronismo. Así que hice un rastreo para ver cómo podía
imaginar y reconstruir la ciudad en 1946. Pero los libros nunca lo dicen todo y como tuve que rellenar
los agujeros con mi imaginación es muy probable que sea una ciudad híbrida, mitad historia, mitad
invento. Como fuere, me tomé el trabajo del narrador realista que pone las cucharas, los teléfonos y
los autos en su lugar. Eso no quita que la ciudad se vuelva brumosa, ingenua o tristemente cristalina,
violenta y melancólica.
¿De qué manera entendés “lo policial”?
Sé lo que entiendo por “negro”. Esto es violencia, personajes que alternan lo bajo y lo alto, sexo
semi-brutal, nazismo, peronismo, comunismo y más violencia. De todo eso hay en mi novela.
¿Cómo creés que se despliegan, en el mundo convulsionado que narrás, las nociones del
bien y el mal?
Creo que el bien y el mal se despliegan en mi novela como las alas de un murciélago sarnoso y
afiebrado que pasó una noche muy larga acurrucado en la cornisa de un edificio de Avenida de
Mayo. De hecho, el bien y el mal están cruzados y anudados en la vida de los personajes por las
condiciones políticas en las que se encuentran. Cuando el ambiente está politizado al extremo,
como sucedía en la década del cuarenta en Buenos Aires, no es tan fácil separarlos. |